¡Amigos!,…Navegando por la Red en busca de un libro que me gustaría leer; La Matrix Divina de Gregg Braden, encontré un par de libros que descargué de manera gratuita. Fue casual.
Les diré que se trata de un super-antibiótico, no diré su nombre sino hasta el final del relato.
No es un medicamento de patente, es una arma para fortalecer su sistema inmune.
Esta sustancia no cura, su organismo sí, pero necesita esta sustancia.
Le llamo sustancia momentáneamente.
Esta sustancia usted la tiene que tomar, no causa reacciones secundarias, entra a su organismo a travéz de los pelos absorbentes de los intestinos hacia el torrente sanguíneo.
Estando ahí, en el torrente sanguíneo reacciona químicamente separándose en dos compuestos, uno de estos es el súper-antibiótico, el otro es desechado por el metabolismo de su organismo.
El súper-antibiótico corre con el torrente sanguíneo por todo su organismo, en donde encuentre un patógeno; virus, bacteria, hongo, parasito, etc., reaccionará químicamente arrancándole cuatro electrones al patógeno inutilizándolo inmediatamente, es decir, lo mata.
Este antibiótico mata los patógenos de la mayoría de las enfermedades, incluyendo el cáncer causado por virus, el sida, la malaria, etc.,
Usted lo puede obtener al módico precio de…¡Nada!.
El descubridor de este antibiótico le obsequia a la humanidad su secreto.
Todo viene en dos libros de su autoría, usted los puede descargar de…Yo creo que le tiene que costar un poquito de trabajo…escriba a germangorostieta@gmail.com y yo con todo gusto le envio el link o la página de donde los puede descargar…¡Ah! Pero a cambio tiene que dar a conocer esto a los demás, no les dé el link o la página, que visiten mi página para que yo se los dé, ¡Ok!
miércoles 22 de julio de 2009
LA CURA
Todas las cosas vibran en el universo, pero todas vibran a diferente frecuencia, (Frecuencia: las veces que se mueve, de un lado a otro, en un segundo, cualquier objeto sin moverse o desplazarse de su lugar)
Todos los elementos de la tabla periódica vibran a diferente frecuencia.
Todos los llamados patógenos, (virus, bacterias, hongos, parásitos, etc.) vibran a diferente frecuencia.
Existen en el mercado generadores de frecuencias que transmiten señales electrónicas y auditivas que cubren todo el expectro.
¡Hagamos un experimento imaginario!
1.- Registramos y obtenemos la huella expectral de un patógeno, es decir, conseguir la frecuencia a la que vibra. ¿Le parece bien la del virus del SIDA? ¡Ok!.
Imaginemos que ya la tenemos, ya sabemos cual es su frecuencia, su frecuencia es “x”
2.- Ahora accionamos nuestro generador de frecuencias, para que transmita una señal de frecuencia “x”, con una intensidad previamente seleccionada.
3.- Dirigimos la señal generada hacia el patógeno, (virus del SIDA) existe resonancia porque es la misma frecuencia, aumentamos la intensidad de la señal gradualmente. ¡Que le sucederá al patógeno?
Efectivamente, el patógeno comienza a deformarse hasta que muere.
¡Será verdad?
Una cantante de ópera, soprano, cantando emite un sonido muy agudo con la intensidad suficiente que hace que una copa de cristal estalle en mil pedazos.
El sonido generado por la cantante resuena con la frecuencia de la copa de cristal haciendo que sus moléculas se agiten hasta hacerla estallar.
Lo anterior es realmente verdadero, ha sucedido muchas veces. (Lo de la cantante)
¿Cree usted que la técnica de matar patógenos con un generador de frecuencias sea efectivo?
La respuesta a esta interrogante la tiene…mejor escríbame a mi correo: germangorostieta@gmail.com yo le doy todos los pormenores.
Todos los elementos de la tabla periódica vibran a diferente frecuencia.
Todos los llamados patógenos, (virus, bacterias, hongos, parásitos, etc.) vibran a diferente frecuencia.
Existen en el mercado generadores de frecuencias que transmiten señales electrónicas y auditivas que cubren todo el expectro.
¡Hagamos un experimento imaginario!
1.- Registramos y obtenemos la huella expectral de un patógeno, es decir, conseguir la frecuencia a la que vibra. ¿Le parece bien la del virus del SIDA? ¡Ok!.
Imaginemos que ya la tenemos, ya sabemos cual es su frecuencia, su frecuencia es “x”
2.- Ahora accionamos nuestro generador de frecuencias, para que transmita una señal de frecuencia “x”, con una intensidad previamente seleccionada.
3.- Dirigimos la señal generada hacia el patógeno, (virus del SIDA) existe resonancia porque es la misma frecuencia, aumentamos la intensidad de la señal gradualmente. ¡Que le sucederá al patógeno?
Efectivamente, el patógeno comienza a deformarse hasta que muere.
¡Será verdad?
Una cantante de ópera, soprano, cantando emite un sonido muy agudo con la intensidad suficiente que hace que una copa de cristal estalle en mil pedazos.
El sonido generado por la cantante resuena con la frecuencia de la copa de cristal haciendo que sus moléculas se agiten hasta hacerla estallar.
Lo anterior es realmente verdadero, ha sucedido muchas veces. (Lo de la cantante)
¿Cree usted que la técnica de matar patógenos con un generador de frecuencias sea efectivo?
La respuesta a esta interrogante la tiene…mejor escríbame a mi correo: germangorostieta@gmail.com yo le doy todos los pormenores.
Nos empuja o nos jala
Han de recordar del experimento que nos contaban en la escuela nuestros maestros, referente a la caída de los cuerpos, todo tiende a caer hacia el suelo. ¿Recuerdan?
Las manzanas de Don Issac Newton, la fuerza de gravedad.
El experimento era más o menos así:
De cierta altura se dejan caer dos objetos de diferente peso, en condiciones de vacío, ( Un lugar donde se haya extraído el aire), los dos objetos tocarán el piso al mismo tiempo.
Como ven, no porque uno de los objetos es menos pesado, tocara el piso después que el otro, lo harán al mismo tiempo. ¿Curioso verdad?
¡Ah!. Pero si leemos el siguiente ejemplo de otro experimento nos vamos a confundir.
¡Veamos!
Usted se encuentra en un ascensor, en el piso ochenta de un gran edificio, de pronto el ascensor misteriosamente se suelta de los cables que lo sustentan o sujetan, el ascensor inicia una caída libre. ¿Qué experimenta usted en ese momento?...¡Exacto!, Usted experimenta un estado de ingravidez, ..flota, dentro del ascensor mientras este cae.
La pregunta es: Usted tocará el piso después que el ascensor porque va flotando. ¿Porqué usted y el ascensor no caen al mismo tiempo como en el anterior experimento, si iniciaron la caída juntos?
Supuestamente usted dentro del ascensor flota, no cae.
El que cae es el ascensor.
¿Es la fuerza de gravedad la que hace caer al ascensor o alguna otra fuerza lo empuja hacia el centro de la tierra, ya que al parecer a usted no le afecta la fuerza gravitacional del planeta en ese momento?
La respuesta la tiene el Sr. Einstein.
Lo invito a investigar para encontrar le respuesta, pero si no tiene la suficiente paciencia para hacerlo, entonces yo se la doy si me escribe a mi correo: germangorostieta@gmail.com a cambio invite a todos a visitar mi pagina.
Las manzanas de Don Issac Newton, la fuerza de gravedad.
El experimento era más o menos así:
De cierta altura se dejan caer dos objetos de diferente peso, en condiciones de vacío, ( Un lugar donde se haya extraído el aire), los dos objetos tocarán el piso al mismo tiempo.
Como ven, no porque uno de los objetos es menos pesado, tocara el piso después que el otro, lo harán al mismo tiempo. ¿Curioso verdad?
¡Ah!. Pero si leemos el siguiente ejemplo de otro experimento nos vamos a confundir.
¡Veamos!
Usted se encuentra en un ascensor, en el piso ochenta de un gran edificio, de pronto el ascensor misteriosamente se suelta de los cables que lo sustentan o sujetan, el ascensor inicia una caída libre. ¿Qué experimenta usted en ese momento?...¡Exacto!, Usted experimenta un estado de ingravidez, ..flota, dentro del ascensor mientras este cae.
La pregunta es: Usted tocará el piso después que el ascensor porque va flotando. ¿Porqué usted y el ascensor no caen al mismo tiempo como en el anterior experimento, si iniciaron la caída juntos?
Supuestamente usted dentro del ascensor flota, no cae.
El que cae es el ascensor.
¿Es la fuerza de gravedad la que hace caer al ascensor o alguna otra fuerza lo empuja hacia el centro de la tierra, ya que al parecer a usted no le afecta la fuerza gravitacional del planeta en ese momento?
La respuesta la tiene el Sr. Einstein.
Lo invito a investigar para encontrar le respuesta, pero si no tiene la suficiente paciencia para hacerlo, entonces yo se la doy si me escribe a mi correo: germangorostieta@gmail.com a cambio invite a todos a visitar mi pagina.
jueves 25 de diciembre de 2008
SECRETOS DEL SUBCONSCIENTE
La física actual revela SECRETOS DEL SUBCONSCIENTE (El Observador)
Durante décadas, los poderes de la mente han sido cuestiones asociadas al mundo “esotérico”, cosas de locos. La mayor parte de la gente desconoce que la mecánica cuántica, es decir, el modelo teórico y práctico dominante hoy día en el ámbito de la ciencia, ha demostrado la interrelación entre el pensamiento y la realidad. Que cuando creemos que podemos, en realidad, podemos. Sorprendentes experimentos en los laboratorios más adelantados del mundo corroboran esta creencia.
El estudio sobre el cerebro ha avanzado mucho en las últimas décadas mediante las “tomografías”.
Conectando electrodos a este órgano, se determina donde se produce cada una de las actividades de la mente. La fórmula es bien sencilla: se mide la actividad eléctrica mientras se produce una actividad mental, ya sea racional, como emocional, espiritual o sentimental y así se sabe a qué área corresponde esa facultad.
Estos experimentos en neurología han comprobado algo aparentemente descabellado: cuando vemos un determinado objeto aparece actividad en ciertas partes de nuestro cerebro… pero cuando se exhorta al sujeto a que cierre los ojos y lo imagine, la actividad cerebral es ¡idéntica! Entonces, si el cerebro refleja la misma actividad cuando “ve” que cuando “siente”, llega la gran pregunta: ¿cuál es la Realidad? “La solución es que el cerebro no hace diferencias entre lo que ve y lo que imagina porque las mismas redes neuronales están implicadas; para el cerebro, es tan real lo que ve como lo que siente”, afirma el bioquímico y doctor en medicina quiropráctica, Joe Dispenza en el libro “¿y tú qué sabes?”. En otras palabras, que fabricamos nuestra realidad desde la forma en que procesamos nuestras experiencias, es decir, mediante nuestras emociones.
La farmacia del cerebro
En un pequeño órgano llamado hipotálamo se fabrican las respuestas emocionales. Allí, en nuestro cerebro, se encuentra la mayor farmacia que existe, donde se crean unas partículas llamadas “péptidos”, pequeñas secuencias de aminoácidos que, combinadas, crean las neurohormonas o neuropéptidos. Ellas son las responsables de las emociones que sentimos diariamente. Según John Hagelin, profesor de física y director del Instituto para la ciencia, la tecnología y la política pública de la Universidad Maharishi, dedicado al desarrollo de teorías del campo unificado cuántico: “hay química para la rabia, para la felicidad, para el sufrimiento, la envidia…”
En el momento en que sentimos una determinada emoción, el hipotálamo descarga esos péptidos, liberándolos a través de la glándula pituitaria hasta la sangre, que conectará con las células que tienen esos receptores en el exterior. El cerebro actúa como una tormenta que descarga los pensamientos a través de la fisura sináptica. Nadie ha visto nunca un pensamiento, ni siquiera en los más avanzados laboratorios, pero lo que sí se ve es la tormenta eléctrica que provoca cada mentalismo, conectando las neuronas a través de las “fisuras sinápticas”.
Cada célula tiene miles de receptores rodeando su superficie, como abriéndose a esas experiencias emocionales. Candance Pert, poseedora de patentes sobre péptidos modificados y profesora en la universidad de medicina de Georgetown, lo explica así: “Cada célula es un pequeño hogar de conciencia. Una entrada de un neuropéptido en una célula equivale a una descarga de bioquímicos que pueden llegar a modificar el núcleo de la célula”.
Nuestro cerebro crea estos neuropéptidos y nuestras células son las que se acostumbran a “recibir” cada una de las emociones: ira, angustia, alegría, envidia, generosidad, pesimismo, optimismo… Al acostumbrarse a ellas, se crean hábitos de pensamiento. A través de los millones de terminaciones sinápticas, nuestro cerebro está continuamente recreándose; un pensamiento o emoción crea una nueva conexión, que se refuerza cuando pensamos o sentimos “algo” en repetidas ocasiones. Así es como una persona asocia una determinada situación con una emoción: una mala experiencia en un ascensor, como quedarse encerrado, puede hacer que el objeto “ascensor” se asocie al temor a quedarse encerrado. Si no se interrumpe esa asociación, nuestro cerebro podría relacionar ese pensamiento-objeto con esa emoción y reforzar esa conexión, conocida en el ámbito de la psicología como “fobia” o “miedo”.Todos los hábitos y adicciones operan con la misma mecánica. Un miedo (a no dormir, a hablar en público, a enamorarse) puede hacer que recurramos a una pastilla, una droga o un tipo de pensamiento nocivo. El objetivo inconsciente es “engañar” a nuestras células con otra emoción diferente, generalmente, algo que nos excite, “distrayéndonos” del miedo. De esta manera, cada vez que volvamos a esa situación, el miedo nos conectará, inevitablemente, con la “solución”, es decir, con la adicción. Detrás de cada adicción (drogas, personas, bebida, juego, sexo, televisión) hay pues un miedo insertado en la memoria celular.
La buena noticia es que, en cuanto rompemos ese círculo vicioso, en cuanto quebramos esa conexión, el cerebro crea otro puente entre neuronas que es el “pasaje a la liberación”. Porque, como ha demostrado el Instituto Tecnológico de Massachussets en sus investigaciones con lamas budistas en estado de meditación, nuestro cerebro está permanentemente rehaciéndose, incluso, en la ancianidad. Por ello, se puede desaprender y reaprender nuevas formas de vivir las emociones.
Mente creadora
Los experimentos en el campo de las partículas elementales han llevado a los científicos a reconocer que la mente es capaz de crear. En palabras de Amit Goswani, profesor de física en la universidad de Oregón, el comportamiento de las micropartículas cambia dependiendo de lo que hace el observador: “cuando el observador mira, se comporta como una onda, cuando no lo hace, como una partícula”. Ello quiere decir que las expectativas del observador influyen en la Realidad de los laboratorios… y cada uno de nosotros está compuesto de millones de átomos.
Traducido al ámbito de la vida diaria, esto nos llevaría a que nuestra Realidad es, hasta cierto punto, producto de nuestras propias expectativas. Si una partícula (la mínima parte de materia que nos compone) puede comportarse como materia o como onda… Nosotros podemos hacer lo mismo.
La realidad molecular
Los sorprendentes experimentos del científico japonés Masaru Emoto con las moléculas de agua han abierto una increíble puerta a la posibilidad de que nuestra mente sea capaz de crear la Realidad. “Armado” de un potente microscopio electrónico con una diminuta cámara, Emoto fotografió las moléculas procedentes de aguas contaminadas y de manantial. Las metió en una cámara frigorífica para que se helaran y así, consiguió fotografiarlas. Lo que encontró fue que las aguas puras creaban cristales de una belleza inconmensurable, mientras que las sucias, sólo provocaban caos. Más tarde, procedió a colocar palabras como “Amor” o “Te odio”, encontrando un efecto similar: el amor provocaba formas moleculares bellas mientras que el odio, generaba caos.
Por último, probó a colocar música relajante, música folk y música thrash metal, con el resultado del caos que se pudieron ver en las fotografías.
La explicación biológica a este fenómeno es que los átomos que componen las moléculas (en este caso, los dos pequeños de Hidrógeno y uno grande de Oxígeno) se pueden ordenar de diferentes maneras: armoniosa o caóticamente. Si tenemos en cuenta que el 80% de nuestro cuerpo es agua, entenderemos cómo nuestras emociones, nuestras palabras y hasta la música que escuchamos, influyen en que nuestra realidad sea más o menos armoniosa. Nuestra estructura interna está reaccionando a todos los estímulos exteriores, reorganizando los átomos de las moléculas.
El valioso vacío atómico
Aunque ya los filósofos griegos especularon con su existencia, el átomo es una realidad científica desde principios de siglo XX. La física atómica dio paso a la teoría de la relatividad y de ahí, a la física cuántica. En las escuelas de todo el mundo se enseña hoy día que el átomo está compuesto de partículas de signo positivo (protones) y neutras (neutrones) en su núcleo y de signo negativo (electrones) girando a su alrededor. Su organización recuerda extraordinariamente a la del Universo, unos electrones (planetas) girando alrededor de un sol o núcleo (protones y neutrones). Lo que la mayoría desconocíamos es que la materia de la que se componen los átomos es prácticamente inexistente. En palabras de William Tyler, profesor emérito de ingeniería y ciencia de la materia en la universidad de Stanford, “la materia no es estática y predecible. Dentro de los átomos y moléculas, las partículas ocupan un lugar insignificante: el resto es vacío”.
En otras palabras, que el átomo no es una realidad terminada sino mucho más maleable de lo que pensábamos. El físico Amit Goswani es rotundo: “Heinsenberg, el codescubridor de la mecánica cuántica, fue muy claro al respecto; los átomos no son cosas, son TENDENCIAS. Así que, en lugar de pensar en átomos como cosas, tienes que pensar en posibilidades, posibilidades de la consciencia. La física cuántica solo calcula posibilidades, así que la pregunta viene rápidamente a nuestras mentes, ¿quién elige de entre esas posibilidades para que se produzca mi experiencia actual? La respuesta de la física cuántica es rotunda: La conciencia está envuelta, el observador no puede ser ignorado”.
¿Qué realidad prefieres?
El ya famoso experimento con la molécula de fullerano del doctor Anton Zeillinger, en la Universidad de Viena, testificó que los átomos de la molécula de fullerano (estructura atómica que tiene 60 átomos de carbón) eran capaces de pasar por dos agujeros simultáneamente. Este experimento “de ciencia ficción” se realiza hoy día con normalidad en laboratorios de todo el mundo con partículas que han llegado a ser fotografiadas. La realidad de la bilocación, es decir, que “algo” pueda estar en dos lugares al mismo tiempo, es algo ya de dominio público, al menos en el ámbito de la ciencia más innovadora. Jeffrey Satinover, ex presidente de la fundación Jung de la universidad de Harvard y autor de libros como “El cerebro cuántico” y “El ser vacío”, lo explica así: “ahora mismo, puedes ver en numerosos laboratorios de Estados Unidos, objetos suficientemente grandes para el ojo humano, que están en dos lugares al mismo tiempo, e incluso se les puede sacar fotografías. Yo creo que mucha gente pensará que los científicos nos hemos vuelto locos, pero la realidad es así, y es algo que todavía no podemos explicar”.
Quizás porque algunos piensen que la gente “de a pie” no va a comprender estos experimentos, los científicos todavía no han conseguido alertar a la población de las magníficas implicaciones que eso conlleva para nuestras vidas, aunque las teorías añejas sí forman parte ya del dominio de la ciencia divulgativa.
Seguramente la teoría de los universos paralelos, origen de la “superposición cuántica”, es la que ha conseguido llegar mejor al gran público. Lo que viene a decir es que la Realidad es un número “n” de ondas que conviven en el espacio-tiempo como posibilidades, hasta que UNA se convierte en Real: eso será lo que vivimos. Somos nosotros quienes nos ocupamos, con nuestras elecciones y, sobre todo, con nuestros pensamientos (“yo sí puedo”, “yo no puedo”) de encerrarnos en una realidad limitada y negativa o en la consecución de aquellas cosas que soñamos. En otras palabras, la física moderna nos dice que podemos alcanzar todo aquello que ansiamos (dentro de ese abanico de posibilidades-ondas, claro).
En realidad, los descubrimientos de la física cuántica vienen siendo experimentados por seres humanos desde hace milenios, concretamente, en el ámbito de la espiritualidad. Según el investigador de los manuscritos del Mar Muerto, Greg Braden, los antiguos esenios tenían una manera de orar muy diferente a la actual. En su libro “El efecto Isaías: descodificando la perdida ciencia de al oración y la plegaria”, Braden asegura que su manera de rezar era muy diferente a la que los cristianos adoptarían. En lugar de pedir a Dios “algo”, los esenios visualizaban que aquello que pedían ya se había cumplido, una técnica calcada de la que hoy se utiliza en el deporte de alta competición, sin ir más lejos. Seguramente, muchos han visto en los campeonatos de atletismo cómo los saltadores de altura o pértiga realizan ejercicios de simulación del salto: interiormente se visualizan a sí mismos, ni más ni menos que realizando la proeza. Esta técnica procede del ámbito de la psicología deportiva, que ha desarrollado técnicas a su vez recogidas del acervo de las filosofías orientales. La moderna Programación Neurolingüística, usada en el ámbito de la publicidad, las relaciones públicas y de la empresa en general, coincide en recurrir al tiempo presente y a la afirmación como vehículo para la consecución de los logros. La palabra sería un paso más adelante en la creación de la Realidad, por lo que tenemos que tener cuidado con aquello que decimos pues, de alguna manera, estamos atrayendo esa realidad.
La búsqueda científica del alma
En las últimas décadas, los experimentos en el campo de la neurología han ido encaminados a encontrar donde reside la conciencia. Fred Alan Wolf, doctor en física por la universidad UCLA, filósofo, conferenciante y escritor lo explica así en “¿Y tú qué sabes?”: “Los científicos hemos tratado de encontrar al observador, de encontrar la respuesta a quién está al mando del cerebro: sí, hemos ido a cada uno de los escondrijos del cerebro a encontrar el observador y no lo hemos hallado; no hemos encontrado a nadie dentro del cerebro, nadie en las regiones corticales del cerebro pero todos tenemos esa sensación de ser el observador”. En palabras de este científico, las puertas para la existencia del alma están abiertas de par en par: “Sabemos lo que el observador hace pero no sabemos quién o qué cosa es el observador”.
Hoy recuperadas por la física cuántica, muchas de estas afirmaciones eran conocidas en la Antigüedad, como en el caso del “Catecismo de la química superior”, de Karl von Eckartshausen.
Nuestro cerebro: un ordenador que procesa información
A cada segundo, en una vida como la moderna llena de estímulos: nos bombardean enormes cantidades de información. El cerebro solo procesa una mínima cantidad de ella: 400 mil millones de bits de información por segundo. Los estudios científicos han demostrado que sólo somos conscientes de 2.000 mil de esos bits, referidos al medio ambiente, el tiempo y nuestro cuerpo. Así pues, lo que consideramos la Realidad, es decir, aquello que vivimos, es sólo una mínima parte de lo que en realidad está ocurriendo. ¿Cómo se filtra toda esa información?
A través de nuestras creencias: El modelo de lo que creemos acerca del mundo, se construye desde lo que sentimos en nuestro interior y de nuestras ideas. Cada información que recibimos del exterior se procesa desde las experiencias que hemos tenido y nuestra respuesta emocional procede de estas memorias. Por eso, los malos recuerdos nos impulsan a caer en los mismos errores.
Cómo romper con esos malos hábitos del pensamiento
El cerebro crea esas redes a partir de la memoria: ideas, sentimientos, emociones. Cada asociación de ideas o hechos, incuba un pensamiento o recuerdo en forma de conexión neuronal, que desemboca en recuerdos por medio de la memoria asociativa. A una sensación o emoción similar, reaparecerá ese recuerdo en forma de idea o pensamiento. Hay gente que conecta “amor” con “decepción” o “engaño”, así que cuando vaya a sentir amor, la red neuronal conectará con la emoción correspondiente a cómo se sintió la última vez que lo sintió: ira, dolor, rabia, etc. Según Joe Dispenza “si practicamos una determinada respuesta emocional, esa conexión sináptica se refuerza y se refuerza. Cuando aprendemos a “observar” nuestras reacciones y no actuamos de manera automática, ese modelo se rompe”. Así pues, aprender a “ver” esas asociaciones es la mejor manera de evitar que se repitan: la llave es la consciencia.
La mecánica de la erección
La mejor metáfora del pensamiento creador es el miembro masculino. Una sola fantasía sexual, es decir, un pensamiento erótico, es capaz de producir una erección, con toda la variedad de glándulas endocrinas y hormonas que participan en ello. Nada hay fuera de la mente del hombre pero, sin embargo, se produce un torbellino hormonal que desemboca en un hecho físico palpable. En el lado femenino, también el poder del pensamiento asociado al erotismo se convierte a menudo en hechos físicos, demostrando la capacidad del pensamiento para crear situaciones placenteras… o adictivas. Los más firmes defensores del poder de la visualización llegan a proponer que se puede obtener a través de ella casi todo lo que deseamos.
Fuente:
Tomado de la conciencia universal.
Durante décadas, los poderes de la mente han sido cuestiones asociadas al mundo “esotérico”, cosas de locos. La mayor parte de la gente desconoce que la mecánica cuántica, es decir, el modelo teórico y práctico dominante hoy día en el ámbito de la ciencia, ha demostrado la interrelación entre el pensamiento y la realidad. Que cuando creemos que podemos, en realidad, podemos. Sorprendentes experimentos en los laboratorios más adelantados del mundo corroboran esta creencia.
El estudio sobre el cerebro ha avanzado mucho en las últimas décadas mediante las “tomografías”.
Conectando electrodos a este órgano, se determina donde se produce cada una de las actividades de la mente. La fórmula es bien sencilla: se mide la actividad eléctrica mientras se produce una actividad mental, ya sea racional, como emocional, espiritual o sentimental y así se sabe a qué área corresponde esa facultad.
Estos experimentos en neurología han comprobado algo aparentemente descabellado: cuando vemos un determinado objeto aparece actividad en ciertas partes de nuestro cerebro… pero cuando se exhorta al sujeto a que cierre los ojos y lo imagine, la actividad cerebral es ¡idéntica! Entonces, si el cerebro refleja la misma actividad cuando “ve” que cuando “siente”, llega la gran pregunta: ¿cuál es la Realidad? “La solución es que el cerebro no hace diferencias entre lo que ve y lo que imagina porque las mismas redes neuronales están implicadas; para el cerebro, es tan real lo que ve como lo que siente”, afirma el bioquímico y doctor en medicina quiropráctica, Joe Dispenza en el libro “¿y tú qué sabes?”. En otras palabras, que fabricamos nuestra realidad desde la forma en que procesamos nuestras experiencias, es decir, mediante nuestras emociones.
La farmacia del cerebro
En un pequeño órgano llamado hipotálamo se fabrican las respuestas emocionales. Allí, en nuestro cerebro, se encuentra la mayor farmacia que existe, donde se crean unas partículas llamadas “péptidos”, pequeñas secuencias de aminoácidos que, combinadas, crean las neurohormonas o neuropéptidos. Ellas son las responsables de las emociones que sentimos diariamente. Según John Hagelin, profesor de física y director del Instituto para la ciencia, la tecnología y la política pública de la Universidad Maharishi, dedicado al desarrollo de teorías del campo unificado cuántico: “hay química para la rabia, para la felicidad, para el sufrimiento, la envidia…”
En el momento en que sentimos una determinada emoción, el hipotálamo descarga esos péptidos, liberándolos a través de la glándula pituitaria hasta la sangre, que conectará con las células que tienen esos receptores en el exterior. El cerebro actúa como una tormenta que descarga los pensamientos a través de la fisura sináptica. Nadie ha visto nunca un pensamiento, ni siquiera en los más avanzados laboratorios, pero lo que sí se ve es la tormenta eléctrica que provoca cada mentalismo, conectando las neuronas a través de las “fisuras sinápticas”.
Cada célula tiene miles de receptores rodeando su superficie, como abriéndose a esas experiencias emocionales. Candance Pert, poseedora de patentes sobre péptidos modificados y profesora en la universidad de medicina de Georgetown, lo explica así: “Cada célula es un pequeño hogar de conciencia. Una entrada de un neuropéptido en una célula equivale a una descarga de bioquímicos que pueden llegar a modificar el núcleo de la célula”.
Nuestro cerebro crea estos neuropéptidos y nuestras células son las que se acostumbran a “recibir” cada una de las emociones: ira, angustia, alegría, envidia, generosidad, pesimismo, optimismo… Al acostumbrarse a ellas, se crean hábitos de pensamiento. A través de los millones de terminaciones sinápticas, nuestro cerebro está continuamente recreándose; un pensamiento o emoción crea una nueva conexión, que se refuerza cuando pensamos o sentimos “algo” en repetidas ocasiones. Así es como una persona asocia una determinada situación con una emoción: una mala experiencia en un ascensor, como quedarse encerrado, puede hacer que el objeto “ascensor” se asocie al temor a quedarse encerrado. Si no se interrumpe esa asociación, nuestro cerebro podría relacionar ese pensamiento-objeto con esa emoción y reforzar esa conexión, conocida en el ámbito de la psicología como “fobia” o “miedo”.Todos los hábitos y adicciones operan con la misma mecánica. Un miedo (a no dormir, a hablar en público, a enamorarse) puede hacer que recurramos a una pastilla, una droga o un tipo de pensamiento nocivo. El objetivo inconsciente es “engañar” a nuestras células con otra emoción diferente, generalmente, algo que nos excite, “distrayéndonos” del miedo. De esta manera, cada vez que volvamos a esa situación, el miedo nos conectará, inevitablemente, con la “solución”, es decir, con la adicción. Detrás de cada adicción (drogas, personas, bebida, juego, sexo, televisión) hay pues un miedo insertado en la memoria celular.
La buena noticia es que, en cuanto rompemos ese círculo vicioso, en cuanto quebramos esa conexión, el cerebro crea otro puente entre neuronas que es el “pasaje a la liberación”. Porque, como ha demostrado el Instituto Tecnológico de Massachussets en sus investigaciones con lamas budistas en estado de meditación, nuestro cerebro está permanentemente rehaciéndose, incluso, en la ancianidad. Por ello, se puede desaprender y reaprender nuevas formas de vivir las emociones.
Mente creadora
Los experimentos en el campo de las partículas elementales han llevado a los científicos a reconocer que la mente es capaz de crear. En palabras de Amit Goswani, profesor de física en la universidad de Oregón, el comportamiento de las micropartículas cambia dependiendo de lo que hace el observador: “cuando el observador mira, se comporta como una onda, cuando no lo hace, como una partícula”. Ello quiere decir que las expectativas del observador influyen en la Realidad de los laboratorios… y cada uno de nosotros está compuesto de millones de átomos.
Traducido al ámbito de la vida diaria, esto nos llevaría a que nuestra Realidad es, hasta cierto punto, producto de nuestras propias expectativas. Si una partícula (la mínima parte de materia que nos compone) puede comportarse como materia o como onda… Nosotros podemos hacer lo mismo.
La realidad molecular
Los sorprendentes experimentos del científico japonés Masaru Emoto con las moléculas de agua han abierto una increíble puerta a la posibilidad de que nuestra mente sea capaz de crear la Realidad. “Armado” de un potente microscopio electrónico con una diminuta cámara, Emoto fotografió las moléculas procedentes de aguas contaminadas y de manantial. Las metió en una cámara frigorífica para que se helaran y así, consiguió fotografiarlas. Lo que encontró fue que las aguas puras creaban cristales de una belleza inconmensurable, mientras que las sucias, sólo provocaban caos. Más tarde, procedió a colocar palabras como “Amor” o “Te odio”, encontrando un efecto similar: el amor provocaba formas moleculares bellas mientras que el odio, generaba caos.
Por último, probó a colocar música relajante, música folk y música thrash metal, con el resultado del caos que se pudieron ver en las fotografías.
La explicación biológica a este fenómeno es que los átomos que componen las moléculas (en este caso, los dos pequeños de Hidrógeno y uno grande de Oxígeno) se pueden ordenar de diferentes maneras: armoniosa o caóticamente. Si tenemos en cuenta que el 80% de nuestro cuerpo es agua, entenderemos cómo nuestras emociones, nuestras palabras y hasta la música que escuchamos, influyen en que nuestra realidad sea más o menos armoniosa. Nuestra estructura interna está reaccionando a todos los estímulos exteriores, reorganizando los átomos de las moléculas.
El valioso vacío atómico
Aunque ya los filósofos griegos especularon con su existencia, el átomo es una realidad científica desde principios de siglo XX. La física atómica dio paso a la teoría de la relatividad y de ahí, a la física cuántica. En las escuelas de todo el mundo se enseña hoy día que el átomo está compuesto de partículas de signo positivo (protones) y neutras (neutrones) en su núcleo y de signo negativo (electrones) girando a su alrededor. Su organización recuerda extraordinariamente a la del Universo, unos electrones (planetas) girando alrededor de un sol o núcleo (protones y neutrones). Lo que la mayoría desconocíamos es que la materia de la que se componen los átomos es prácticamente inexistente. En palabras de William Tyler, profesor emérito de ingeniería y ciencia de la materia en la universidad de Stanford, “la materia no es estática y predecible. Dentro de los átomos y moléculas, las partículas ocupan un lugar insignificante: el resto es vacío”.
En otras palabras, que el átomo no es una realidad terminada sino mucho más maleable de lo que pensábamos. El físico Amit Goswani es rotundo: “Heinsenberg, el codescubridor de la mecánica cuántica, fue muy claro al respecto; los átomos no son cosas, son TENDENCIAS. Así que, en lugar de pensar en átomos como cosas, tienes que pensar en posibilidades, posibilidades de la consciencia. La física cuántica solo calcula posibilidades, así que la pregunta viene rápidamente a nuestras mentes, ¿quién elige de entre esas posibilidades para que se produzca mi experiencia actual? La respuesta de la física cuántica es rotunda: La conciencia está envuelta, el observador no puede ser ignorado”.
¿Qué realidad prefieres?
El ya famoso experimento con la molécula de fullerano del doctor Anton Zeillinger, en la Universidad de Viena, testificó que los átomos de la molécula de fullerano (estructura atómica que tiene 60 átomos de carbón) eran capaces de pasar por dos agujeros simultáneamente. Este experimento “de ciencia ficción” se realiza hoy día con normalidad en laboratorios de todo el mundo con partículas que han llegado a ser fotografiadas. La realidad de la bilocación, es decir, que “algo” pueda estar en dos lugares al mismo tiempo, es algo ya de dominio público, al menos en el ámbito de la ciencia más innovadora. Jeffrey Satinover, ex presidente de la fundación Jung de la universidad de Harvard y autor de libros como “El cerebro cuántico” y “El ser vacío”, lo explica así: “ahora mismo, puedes ver en numerosos laboratorios de Estados Unidos, objetos suficientemente grandes para el ojo humano, que están en dos lugares al mismo tiempo, e incluso se les puede sacar fotografías. Yo creo que mucha gente pensará que los científicos nos hemos vuelto locos, pero la realidad es así, y es algo que todavía no podemos explicar”.
Quizás porque algunos piensen que la gente “de a pie” no va a comprender estos experimentos, los científicos todavía no han conseguido alertar a la población de las magníficas implicaciones que eso conlleva para nuestras vidas, aunque las teorías añejas sí forman parte ya del dominio de la ciencia divulgativa.
Seguramente la teoría de los universos paralelos, origen de la “superposición cuántica”, es la que ha conseguido llegar mejor al gran público. Lo que viene a decir es que la Realidad es un número “n” de ondas que conviven en el espacio-tiempo como posibilidades, hasta que UNA se convierte en Real: eso será lo que vivimos. Somos nosotros quienes nos ocupamos, con nuestras elecciones y, sobre todo, con nuestros pensamientos (“yo sí puedo”, “yo no puedo”) de encerrarnos en una realidad limitada y negativa o en la consecución de aquellas cosas que soñamos. En otras palabras, la física moderna nos dice que podemos alcanzar todo aquello que ansiamos (dentro de ese abanico de posibilidades-ondas, claro).
En realidad, los descubrimientos de la física cuántica vienen siendo experimentados por seres humanos desde hace milenios, concretamente, en el ámbito de la espiritualidad. Según el investigador de los manuscritos del Mar Muerto, Greg Braden, los antiguos esenios tenían una manera de orar muy diferente a la actual. En su libro “El efecto Isaías: descodificando la perdida ciencia de al oración y la plegaria”, Braden asegura que su manera de rezar era muy diferente a la que los cristianos adoptarían. En lugar de pedir a Dios “algo”, los esenios visualizaban que aquello que pedían ya se había cumplido, una técnica calcada de la que hoy se utiliza en el deporte de alta competición, sin ir más lejos. Seguramente, muchos han visto en los campeonatos de atletismo cómo los saltadores de altura o pértiga realizan ejercicios de simulación del salto: interiormente se visualizan a sí mismos, ni más ni menos que realizando la proeza. Esta técnica procede del ámbito de la psicología deportiva, que ha desarrollado técnicas a su vez recogidas del acervo de las filosofías orientales. La moderna Programación Neurolingüística, usada en el ámbito de la publicidad, las relaciones públicas y de la empresa en general, coincide en recurrir al tiempo presente y a la afirmación como vehículo para la consecución de los logros. La palabra sería un paso más adelante en la creación de la Realidad, por lo que tenemos que tener cuidado con aquello que decimos pues, de alguna manera, estamos atrayendo esa realidad.
La búsqueda científica del alma
En las últimas décadas, los experimentos en el campo de la neurología han ido encaminados a encontrar donde reside la conciencia. Fred Alan Wolf, doctor en física por la universidad UCLA, filósofo, conferenciante y escritor lo explica así en “¿Y tú qué sabes?”: “Los científicos hemos tratado de encontrar al observador, de encontrar la respuesta a quién está al mando del cerebro: sí, hemos ido a cada uno de los escondrijos del cerebro a encontrar el observador y no lo hemos hallado; no hemos encontrado a nadie dentro del cerebro, nadie en las regiones corticales del cerebro pero todos tenemos esa sensación de ser el observador”. En palabras de este científico, las puertas para la existencia del alma están abiertas de par en par: “Sabemos lo que el observador hace pero no sabemos quién o qué cosa es el observador”.
Hoy recuperadas por la física cuántica, muchas de estas afirmaciones eran conocidas en la Antigüedad, como en el caso del “Catecismo de la química superior”, de Karl von Eckartshausen.
Nuestro cerebro: un ordenador que procesa información
A cada segundo, en una vida como la moderna llena de estímulos: nos bombardean enormes cantidades de información. El cerebro solo procesa una mínima cantidad de ella: 400 mil millones de bits de información por segundo. Los estudios científicos han demostrado que sólo somos conscientes de 2.000 mil de esos bits, referidos al medio ambiente, el tiempo y nuestro cuerpo. Así pues, lo que consideramos la Realidad, es decir, aquello que vivimos, es sólo una mínima parte de lo que en realidad está ocurriendo. ¿Cómo se filtra toda esa información?
A través de nuestras creencias: El modelo de lo que creemos acerca del mundo, se construye desde lo que sentimos en nuestro interior y de nuestras ideas. Cada información que recibimos del exterior se procesa desde las experiencias que hemos tenido y nuestra respuesta emocional procede de estas memorias. Por eso, los malos recuerdos nos impulsan a caer en los mismos errores.
Cómo romper con esos malos hábitos del pensamiento
El cerebro crea esas redes a partir de la memoria: ideas, sentimientos, emociones. Cada asociación de ideas o hechos, incuba un pensamiento o recuerdo en forma de conexión neuronal, que desemboca en recuerdos por medio de la memoria asociativa. A una sensación o emoción similar, reaparecerá ese recuerdo en forma de idea o pensamiento. Hay gente que conecta “amor” con “decepción” o “engaño”, así que cuando vaya a sentir amor, la red neuronal conectará con la emoción correspondiente a cómo se sintió la última vez que lo sintió: ira, dolor, rabia, etc. Según Joe Dispenza “si practicamos una determinada respuesta emocional, esa conexión sináptica se refuerza y se refuerza. Cuando aprendemos a “observar” nuestras reacciones y no actuamos de manera automática, ese modelo se rompe”. Así pues, aprender a “ver” esas asociaciones es la mejor manera de evitar que se repitan: la llave es la consciencia.
La mecánica de la erección
La mejor metáfora del pensamiento creador es el miembro masculino. Una sola fantasía sexual, es decir, un pensamiento erótico, es capaz de producir una erección, con toda la variedad de glándulas endocrinas y hormonas que participan en ello. Nada hay fuera de la mente del hombre pero, sin embargo, se produce un torbellino hormonal que desemboca en un hecho físico palpable. En el lado femenino, también el poder del pensamiento asociado al erotismo se convierte a menudo en hechos físicos, demostrando la capacidad del pensamiento para crear situaciones placenteras… o adictivas. Los más firmes defensores del poder de la visualización llegan a proponer que se puede obtener a través de ella casi todo lo que deseamos.
Fuente:
Tomado de la conciencia universal.
sábado 20 de septiembre de 2008
El subconsciente y todo...todo...todo...
¿Qué es la naturaleza?, ¿A que le llamamos así?. No le llamamos naturaleza a todo el universo, ¿O sí?. Se pudiera decir que todo lo que es natural es parte de la naturaleza, por lo tanto si el universo es natural forma parte del universo.
Circunscribiendose a nuestro planeta, en particular, y todo lo que en el existe, sería la naturaleza; el Reino Animal, el Reino Vegetal, en sí todo lo que tiene vida y lo que no, incluido el mismo planeta.
En la naturaleza existe una relación entre todos para sobrevivir: La simbiosis.
¿Qué es la simbiosis?, Es algo así como que tu me das y yo te doy.
La simbiosis es una ley natural, uno se da cuenta de esto observando a la naturaleza; es muy evidente entre las abejas y las flores, entre los herbivoros y los árboles, es decir, entre los seres que se alimentan de hierbas y frutos y el Reino Vegetal.
El Reino Vegetal da frutos, hierbas y raíces; el Reino Animal se alimenta con ellas y al expulsarlas las fertiliza con sus excrementos cuando defeca, esto es simbiosis.
Nosotros los humanos, ¿Somos parte de la naturaleza?, ¿Hacemos simbiósis con el Reino Vegetal?, ¿Qué hacemos con nuestro excremento?,. Se lo negamos al Reino Vegetal.
¿Esparcimos su semilla de manera natural?, No, la echamos al drenaje junto con nuestros excrementos y muchas sustancias contaminantes, ahí mueren.
Casi todas las culturas precolombinas del Continente Americano, vivían en armonía con la naturaleza, hacían simbiosis.
En sí, todo el sistema global es una interrelación simbiótica con excepción del hombre, quien se esfuerza por llevar la contraria a la naturaleza.
Quizás usted todavía no le da la importancia que tiene el saber que todo tiene conciencia, tal vez porque desconocemos, hasta cierto punto, que significa el término CONCIENCIA, de seguro un diccionario nos da una explicación más amplia, pero CONCIENCIA no es otra cosa que darnos cuenta que estamos vivos y que estamos rodeados de cosas por todos lados.
Todo tiene conciencia y no sólo eso sino que además todo se comunica entre sí; todo el universo está lleno de flujos de información y energía, lo que facilita la conversación continua entre todos.
Tenemos una conversación interminable con nuestros órganos internos, con nuestras células, ellas están enteradas de todos nuestros pensamientos, pero también el piso sobre el que caminamos y todas las personas y las cosas que nos rodean, todo sabe todo.
Esto nos hace ser parte de un todo, de una conciencia universal.
Después de enterarse de todo esto, de que hasta las piedras se dan cuenta de nuestra presencia y hasta de nuestros más íntimos pensamientos, creo que no nos queda más remedio que cambiar de actitud.
Tiene razón el dicho ese que dice: “ Las paredes oyen”
Pero este cambio de actitud que sea para retornar a una relación simbiótica con la naturaleza, con todos.
Una actitud positiva, que lleve implícita todo lo bueno de lo somos capaces; de sentir ternura, compasión, amor por todos y por todo.
Una actitud que nos empuje a actuar en consecuencia con la naturaleza.
La depredación no va con la simbiosis, el depredador quita y no da, el depredador mata y devora a su victima, no nos vamos a meter en controversias de que si lo hace por hambre o no, simplemente hacemos notar la diferencia entre lo que es una cosa y otra. No recuerdo pero alguien que sabe mucho dijo que los depredadores están destinados a extinguirse.
Si tomamos la decisión de cambiar de actitud, por una actitud simbiótica con la naturaleza, tiene que ser un cambio radical, como decía mi abuela, que en paz descanse; “Una mujer está embarazada o no lo está, porque no hay mujeres medio embarazadas”, y si es así, la nueva actitud nos obliga a dejar de ser depredadores, tenemos que prescindir de la carne como alimento.
Que no nos engañen que la carne es necesaria en nuestra dieta por las proteínas, los vegetales también las tienen y hasta de mejor calidad. Pongamos por ejemplo a unas lindas vacas o toros, quizás a usted le gusten más los caballos, ¿Estos animales, y no lo digo despectivamente, necesitan proteínas derivadas de la carne?, No son depredadores, son vegetarianos o herbivoros.
Este cambio de actitud es necesario en todos, porque sin el no podremos salvar a nuestro planeta, nuestra permanencia aquí.
El cambio de actitud a una actitud en pro de de la naturaleza, es necesario para crear una conciencia colectiva, (también la llaman masa crítica cuando se cuenta con la gente suficiente con la misma conciencia) que nos permita rescatar al planeta del sobrecalentamiento global, que nos ayude e evitar las guerras, que nos deje hacer de nuestro mundo un paraiso.
Una suplica:
He estado subiendo mis entradas, (escritos en este blog) muy esporádicamente, pero noto que muy poca gente abre esta página.
Esto me desanima un poco, la verdad no se que hacer para que más personas visiten esta página.
Tú eres uno de los pocos que de alguna manera diste con esta página, si tienes modo de ayudarme para resolverlo, este es mi correo germangorostieta@gmail.com o deja un comentario, busca como hacerlo al pie de cada entrada (escrito). Gracias!
Circunscribiendose a nuestro planeta, en particular, y todo lo que en el existe, sería la naturaleza; el Reino Animal, el Reino Vegetal, en sí todo lo que tiene vida y lo que no, incluido el mismo planeta.
En la naturaleza existe una relación entre todos para sobrevivir: La simbiosis.
¿Qué es la simbiosis?, Es algo así como que tu me das y yo te doy.
La simbiosis es una ley natural, uno se da cuenta de esto observando a la naturaleza; es muy evidente entre las abejas y las flores, entre los herbivoros y los árboles, es decir, entre los seres que se alimentan de hierbas y frutos y el Reino Vegetal.
El Reino Vegetal da frutos, hierbas y raíces; el Reino Animal se alimenta con ellas y al expulsarlas las fertiliza con sus excrementos cuando defeca, esto es simbiosis.
Nosotros los humanos, ¿Somos parte de la naturaleza?, ¿Hacemos simbiósis con el Reino Vegetal?, ¿Qué hacemos con nuestro excremento?,. Se lo negamos al Reino Vegetal.
¿Esparcimos su semilla de manera natural?, No, la echamos al drenaje junto con nuestros excrementos y muchas sustancias contaminantes, ahí mueren.
Casi todas las culturas precolombinas del Continente Americano, vivían en armonía con la naturaleza, hacían simbiosis.
En sí, todo el sistema global es una interrelación simbiótica con excepción del hombre, quien se esfuerza por llevar la contraria a la naturaleza.
Quizás usted todavía no le da la importancia que tiene el saber que todo tiene conciencia, tal vez porque desconocemos, hasta cierto punto, que significa el término CONCIENCIA, de seguro un diccionario nos da una explicación más amplia, pero CONCIENCIA no es otra cosa que darnos cuenta que estamos vivos y que estamos rodeados de cosas por todos lados.
Todo tiene conciencia y no sólo eso sino que además todo se comunica entre sí; todo el universo está lleno de flujos de información y energía, lo que facilita la conversación continua entre todos.
Tenemos una conversación interminable con nuestros órganos internos, con nuestras células, ellas están enteradas de todos nuestros pensamientos, pero también el piso sobre el que caminamos y todas las personas y las cosas que nos rodean, todo sabe todo.
Esto nos hace ser parte de un todo, de una conciencia universal.
Después de enterarse de todo esto, de que hasta las piedras se dan cuenta de nuestra presencia y hasta de nuestros más íntimos pensamientos, creo que no nos queda más remedio que cambiar de actitud.
Tiene razón el dicho ese que dice: “ Las paredes oyen”
Pero este cambio de actitud que sea para retornar a una relación simbiótica con la naturaleza, con todos.
Una actitud positiva, que lleve implícita todo lo bueno de lo somos capaces; de sentir ternura, compasión, amor por todos y por todo.
Una actitud que nos empuje a actuar en consecuencia con la naturaleza.
La depredación no va con la simbiosis, el depredador quita y no da, el depredador mata y devora a su victima, no nos vamos a meter en controversias de que si lo hace por hambre o no, simplemente hacemos notar la diferencia entre lo que es una cosa y otra. No recuerdo pero alguien que sabe mucho dijo que los depredadores están destinados a extinguirse.
Si tomamos la decisión de cambiar de actitud, por una actitud simbiótica con la naturaleza, tiene que ser un cambio radical, como decía mi abuela, que en paz descanse; “Una mujer está embarazada o no lo está, porque no hay mujeres medio embarazadas”, y si es así, la nueva actitud nos obliga a dejar de ser depredadores, tenemos que prescindir de la carne como alimento.
Que no nos engañen que la carne es necesaria en nuestra dieta por las proteínas, los vegetales también las tienen y hasta de mejor calidad. Pongamos por ejemplo a unas lindas vacas o toros, quizás a usted le gusten más los caballos, ¿Estos animales, y no lo digo despectivamente, necesitan proteínas derivadas de la carne?, No son depredadores, son vegetarianos o herbivoros.
Este cambio de actitud es necesario en todos, porque sin el no podremos salvar a nuestro planeta, nuestra permanencia aquí.
El cambio de actitud a una actitud en pro de de la naturaleza, es necesario para crear una conciencia colectiva, (también la llaman masa crítica cuando se cuenta con la gente suficiente con la misma conciencia) que nos permita rescatar al planeta del sobrecalentamiento global, que nos ayude e evitar las guerras, que nos deje hacer de nuestro mundo un paraiso.
Una suplica:
He estado subiendo mis entradas, (escritos en este blog) muy esporádicamente, pero noto que muy poca gente abre esta página.
Esto me desanima un poco, la verdad no se que hacer para que más personas visiten esta página.
Tú eres uno de los pocos que de alguna manera diste con esta página, si tienes modo de ayudarme para resolverlo, este es mi correo germangorostieta@gmail.com o deja un comentario, busca como hacerlo al pie de cada entrada (escrito). Gracias!
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martes 16 de septiembre de 2008
El suconsciente y la energía del punto cero
Desde la estrella más lejana hasta las minúsculas partículas como el electrón, el quarck y la célula de la materia viva, todo está dentro de una infinidad de energía e información.
La teoría del Vacio Cuántico echa por tierra los antiguos conceptos acerca de nuestro mundo.
Esta teoría norma las relaciones entre la materia y la conciencia. Este vacío cuántico se relaciona con mundos sutiles y una realidad más allá de la nuestra y de la comprensión de nuestra existencia.
De ahí que se cree que la masa es una estructura condensada de la energía que contiene el vacio en su seno.
El vacio cuántico constituye un potencial de energía de dimensiones infinitas de donde existe la posibilidad de extraerla como fuente de energía no contaminante.
Las ondas de torsión generadas por el spin de las partículas, es un campo de información.
La energía virtual del vacío se presenta en forma de torbellinos o vórtices generados por el impulso magnético asociado al spin o movimiento de rotación de todas las partículas subatómicas.
Comprobaciones experimentales han demostrado que existe una radiación no térmica en el vacío que persiste incluso si la temperatura es de 0 grados kelvin..
La energía del punto cero también se le denomina con los términos; Vibraciones del Punto Cero, Fluctuaciones Cuánticas, Flujo de Partículas Virtuales.
Estas partículas virtuales son las responsables de las fuerzas fundamentales de la naturaleza; Fuerza Gravitatoria, Eletromagnética, Nuclear débil y Nuclear fuerte. ( Recordar la teoría del Campo Unificado aún no encontrada ¿).
Estas partículas actúan como mensajeras de información y energía entre las partículas elementales que interactúan para dar origen a las anteriormente mencionadas.
En este orden de flujos de información y energía, trascienden los conceptos de espacio y tiempo, haciendo que la interacción entre la materia y la conciencia sea más evidente.
No recuerdo si lo siguiente lo escribí en una entrada anterior, pero se refiere a una observación hecha en un experimento con partículas subatómicas lasque se comportaban dando muestras de tener conciencia de su existencia así como de su entorno.
Lo anterior nos habla de la estrecha relación que existe a través de todo nuestro ser con todo el universo, entre nuestro cuerpo y nuestra conciencia, entre nuestra conciencia y la conciencia universal, entre nuestra conciencia y mundos sutiles de los que llamamos “del más allá” y por ahí anda nuestro subconsciente.
Me causa asombro y no se que decir al pensar que mi cuerpo que está hecho, al fin y al cabo, de partículas subatómicas, que tienen conciencia de su existencia y del mundo que las rodea, de manera individual, a su vez participan, a traves de este mar infinito de energía e información, de mis propios pensamientos.
Estamos inmersos todos y todo en un infinito espacio de información y energía, como partículas o como ondas o según nuestro comportamiento, con conciencia individual y universal, donde existen cosas y mundos que escapan de nuestra conciencia terrenal.
Un lugar donde uno somos todos y todos somos uno, donde la conciencia de uno es la de todos y todo.
Un lugar donde las palabras pierden su significado y prevalece el pensamiento, el pensamiento es imágenes, las imágenes nos hacen sentir, son sentimientos, los sentimientos positivos nos hacen vivir, los negativos nos niegan la oportunidad de hacerlo.
Las imágenes tiene que ser visualizadas, porque de la vista nace el amor.
La teoría del Vacio Cuántico echa por tierra los antiguos conceptos acerca de nuestro mundo.
Esta teoría norma las relaciones entre la materia y la conciencia. Este vacío cuántico se relaciona con mundos sutiles y una realidad más allá de la nuestra y de la comprensión de nuestra existencia.
De ahí que se cree que la masa es una estructura condensada de la energía que contiene el vacio en su seno.
El vacio cuántico constituye un potencial de energía de dimensiones infinitas de donde existe la posibilidad de extraerla como fuente de energía no contaminante.
Las ondas de torsión generadas por el spin de las partículas, es un campo de información.
La energía virtual del vacío se presenta en forma de torbellinos o vórtices generados por el impulso magnético asociado al spin o movimiento de rotación de todas las partículas subatómicas.
Comprobaciones experimentales han demostrado que existe una radiación no térmica en el vacío que persiste incluso si la temperatura es de 0 grados kelvin..
La energía del punto cero también se le denomina con los términos; Vibraciones del Punto Cero, Fluctuaciones Cuánticas, Flujo de Partículas Virtuales.
Estas partículas virtuales son las responsables de las fuerzas fundamentales de la naturaleza; Fuerza Gravitatoria, Eletromagnética, Nuclear débil y Nuclear fuerte. ( Recordar la teoría del Campo Unificado aún no encontrada ¿).
Estas partículas actúan como mensajeras de información y energía entre las partículas elementales que interactúan para dar origen a las anteriormente mencionadas.
En este orden de flujos de información y energía, trascienden los conceptos de espacio y tiempo, haciendo que la interacción entre la materia y la conciencia sea más evidente.
No recuerdo si lo siguiente lo escribí en una entrada anterior, pero se refiere a una observación hecha en un experimento con partículas subatómicas lasque se comportaban dando muestras de tener conciencia de su existencia así como de su entorno.
Lo anterior nos habla de la estrecha relación que existe a través de todo nuestro ser con todo el universo, entre nuestro cuerpo y nuestra conciencia, entre nuestra conciencia y la conciencia universal, entre nuestra conciencia y mundos sutiles de los que llamamos “del más allá” y por ahí anda nuestro subconsciente.
Me causa asombro y no se que decir al pensar que mi cuerpo que está hecho, al fin y al cabo, de partículas subatómicas, que tienen conciencia de su existencia y del mundo que las rodea, de manera individual, a su vez participan, a traves de este mar infinito de energía e información, de mis propios pensamientos.
Estamos inmersos todos y todo en un infinito espacio de información y energía, como partículas o como ondas o según nuestro comportamiento, con conciencia individual y universal, donde existen cosas y mundos que escapan de nuestra conciencia terrenal.
Un lugar donde uno somos todos y todos somos uno, donde la conciencia de uno es la de todos y todo.
Un lugar donde las palabras pierden su significado y prevalece el pensamiento, el pensamiento es imágenes, las imágenes nos hacen sentir, son sentimientos, los sentimientos positivos nos hacen vivir, los negativos nos niegan la oportunidad de hacerlo.
Las imágenes tiene que ser visualizadas, porque de la vista nace el amor.
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Térmica
miércoles 13 de agosto de 2008
El subconsciente y su caballo
Cuantas veces hemos escuchado la clásica platica acerca de que se nos sube el muerto cuando estamos durmiendo, a mi abuela le pasó, a mi tío, a uno de mis hermanos, bueno, hasta a mi me sucedió.
Dejenme contarles como fue la experiencia que tuve al respecto; estaba ya a punto de dormir, de esto tiene ya varios años, esa noche estaba escuchando las noticias por el radio, 24 horas con Zabludovski, pasaban de las 10:00 horas de la noche, en la recamara contigua dormía un primo.
Es muy probable que me estuviera agarrando el sueño en ese momento, pero pudiera decir que estaba todavía consciente, a ciencia cierta no sabría decirlo, de pronto comence a sentir un “pesor”, como dicen por aquí, algo pesado sobre mis pies, como acostumbraba poner unos grandes cojines en la parte contraria a la cabecera, creí sentirlos más pesados.
Pero el peso fue subiendo, ganando terreno, cuando lo sentí en los genitales, inmediatamente algo comenzó a succionarme ahí, no pude mover ninguna parte de mi cuerpo aunque lo intenté, quise gritar, pedir auxilio pero tampoco pude, estaba muy asustado, mi corazón latía como si fuera corriendo, pasaron unos segundos o quizás minutos, no se, pero todo volvió a la normalidad, prendí la luz y esa noche no dormí.
Llegué a pensar que me habían visitado los extraterrestres.
Pero en este momento creo que lo que sucedió fue que mi caballo, es decir, mi cuerpo estaba dormido, inconsciente, me confundí.
O estaba entrando en mi cuerpo o iba a salir.
“No confunda al jinete con el caballo”, no se quien dijo esta frase, pero se refiere a que uno no es el cuerpo que uno tiene u ocupa, uno es una presencia dentro de él, uno es el jinete y éste puede bajarse y subirse del caballo cuando este duerme. El jinete es el subconsciente.
El caballo es imprescindible para el jinete, sin el no puede cabalgar, se necesitan uno al otro, el caballo sin el jinete sería sólo un animal irracional.
Sin el cuerpo el subconsciente no puede dar el salto cuántico para manifestarse en nuestra realidad.
Aún antes de nacer, unos meses antes, se produce el salto cuántico, el subconsciente entra en ese nuevo cuerpo, nace un nuevo bebe, un ser humano, un jinete y su caballo.
Dejenme contarles como fue la experiencia que tuve al respecto; estaba ya a punto de dormir, de esto tiene ya varios años, esa noche estaba escuchando las noticias por el radio, 24 horas con Zabludovski, pasaban de las 10:00 horas de la noche, en la recamara contigua dormía un primo.
Es muy probable que me estuviera agarrando el sueño en ese momento, pero pudiera decir que estaba todavía consciente, a ciencia cierta no sabría decirlo, de pronto comence a sentir un “pesor”, como dicen por aquí, algo pesado sobre mis pies, como acostumbraba poner unos grandes cojines en la parte contraria a la cabecera, creí sentirlos más pesados.
Pero el peso fue subiendo, ganando terreno, cuando lo sentí en los genitales, inmediatamente algo comenzó a succionarme ahí, no pude mover ninguna parte de mi cuerpo aunque lo intenté, quise gritar, pedir auxilio pero tampoco pude, estaba muy asustado, mi corazón latía como si fuera corriendo, pasaron unos segundos o quizás minutos, no se, pero todo volvió a la normalidad, prendí la luz y esa noche no dormí.
Llegué a pensar que me habían visitado los extraterrestres.
Pero en este momento creo que lo que sucedió fue que mi caballo, es decir, mi cuerpo estaba dormido, inconsciente, me confundí.
O estaba entrando en mi cuerpo o iba a salir.
“No confunda al jinete con el caballo”, no se quien dijo esta frase, pero se refiere a que uno no es el cuerpo que uno tiene u ocupa, uno es una presencia dentro de él, uno es el jinete y éste puede bajarse y subirse del caballo cuando este duerme. El jinete es el subconsciente.
El caballo es imprescindible para el jinete, sin el no puede cabalgar, se necesitan uno al otro, el caballo sin el jinete sería sólo un animal irracional.
Sin el cuerpo el subconsciente no puede dar el salto cuántico para manifestarse en nuestra realidad.
Aún antes de nacer, unos meses antes, se produce el salto cuántico, el subconsciente entra en ese nuevo cuerpo, nace un nuevo bebe, un ser humano, un jinete y su caballo.
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